Brasilia, la capital de Brasil, a pesar de su “poca edad”, está llena de historia. Su fundación sucedió el 21 de abril de 1960. Este es considerado un hito tan importante como la independencia y proclamación de la república.

La ciudad fue construida en menos de 4 años, en el medio de la sabana, siendo un proyecto moderno en la época del entonces presidente Juscelino Kubitschek. Además de histórica, la construcción de Brasilia fomentó el desarrollo del interior del país.

Oscar Niemeyer fue el responsable de proyectar las principales edificaciones de la ciudad, como el Palácio do Planalto, el Congresso Nacional, la Catedral de Brasília (primer monumento creado en la ciudad), entre otros.

Brasilia es patrimonio cultural de la humanidad, reconocida por la UNESCO. La ciudad es considerada una ciudad-arte, o sea, el arte es la propia ciudad. Además de ser el centro de poder del país, es encantadora por los monumentos caracterizados por la libertad de formas, estética y ligereza, que dividieron la historia de la arquitectura brasileña en un antes y un después.

El proyecto urbanístico de Brasilia, ideado por Lucio Costa, inspiró su forma en una cruz. Su forma es popularmente comparada a la de un avión.